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miércoles, 18 de febrero de 2009

Perversión 6


"Mientras sostenía su cuerpo sobre la cama, se dio cuenta de cuánto le amaba, que no tenía otra razón de existir, pero hoy, ya era demasiado tarde: ella se desangraba a chorros.
Se despertó y yacía desnudo sobre su cuerpo, teta con teta, vientre con vientre. Se levantó para ir al baño a mear. Antes de salir del cuarto, pudo ver al molusco de ocho miembros, pegado por el carmín violáceo que entintaba las sábanas. Reaccionó, los fantasmas ya no mean..."

Despertar del letargo insulso, ejercicio narrativo a cuatro dedos del poeta Jaime Del Castillo

Perversión 5





















"Él no sabía cómo explicarle, se retorcía los dedos, mientras escuchaba la conversación en silencio de su consciencia, podía escuchar el murmullo retraído de aquella parte pasada que deseaba olvidar, pero que de alguna manera seguía presente.
- ¡Qué bien te sienta esa pijama!
- ¿Cuál?
- La de aquella noche imperecedera en mi memoria, la negra.
- No lo creo.
- ¿Qué?
- Que siga en tu memoria.
- ¡Lo estás! Si te contara las veces que toque mi cuerpo con la esperanza de la textura de tus manos sobre el, o aquella vez en que me pensé sentado frente a ti charlando pláticas vacías, o cuando te enseñé mis nalgas, o ...
Él titubeo, y se perdía en la mirada de extrañada de aquella extraña, pero vieja conocida.
- ¡No te creo nada!
- Haces bien, ni yo me creí cuando pensé que el mundo podía ser de los dos, sólo de los dos.
Se levantó de la silla y con el cuchillo cortó por la mitad el mundo que estaba servido sobre la mesa, y sonriendo le extendió la mitad que le correspondía, y dio la media vuelta no sin antes regalarle una sonrisa.
Desde ese día la mitad del mundo es cáncer fulminante, y la otra mitad se debate entre la animalidad y la visión del futuro..."

Parábola sobre la felicidad virtual, y la promesa incumplida de un futuro promisorio

Perversión 4



Ella se calló, y lo sepultó en el más infernal silencio. Él, que nunca se permitió extrañarla, sacó los naipes y una botella de tequila almendrado, se sentó a jugar 21 con su amoroso desamor y su interminable afán de guerra, mientras el infierno ardía y la orquesta de demonios acompañaba a Tori Amos que feliz tocaba sobre el piano enjoy the silence.

Chambrita metafórica sobre la ausencia del ruido

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