
Hoy decidió ser otro, ¡estaba hasta la madre!
Y siguiendo ese impulso femenino se volvió puto.
Hilaridad irrespetuosa onda Fem's sobre la dualidad que todos llevamos dentro [Sin albur]

Él escribía tenaz y arduamente, letra tras letra, renglón sobre renglón. Los párrafos se aglutinaban y los folios, esas pequeñas páginas en blanco cobraban vida: ¡Todo era perfecto!
Sin saberlo, un día llegó el esperado momento: el final. Él corrió por el cuchillo, la soga, la pistola, hasta pensó en deshacerse en ácido, chance y transformarse en cucaracha, mariposa o de plano en drag o mujer. ¡Era tan difícil decidir sobre el final!
Pasaron los días hasta que por fin, sólo decidió seguir viviendo.
Técnica del avestruz para rehuir los lugares comunes que cada final debe tener.
- ¡Humm!
- ¡AAAH!
- ¡Espera! Despacio, ¡con cuidado!
- ¿Ehh?
- ¡Humm! ¡Más despacio!
- ¡Así está bien! ¿O más despacio?
- ¡Ayy! ¡Mis piernas! ¡No empujes tan duro!
- ¡No seas pesada!
- ¡De ladito, de ladito!
- Es que está super duro.
- Sí, lo siento. ¡Mmmm!
- ¿Lo sientes? Déjalo que resbale un poco, ¡Así, así!
- ¡Viene, viene! ¡Humm!
- ¡Sí, que resbale! ¡Mmmm!
Carlos que escuchaba tras la puerta, dejó caer el ramo de rosas, rompió en llanto, bajó las escaleras y desapareció de su vida.
Después de un golpe en las piernas y un quejido más, Jennifer exclamó:
- ¡Por fin está en su lugar el piano!
Principio errado de las puertas comunicantes.

- ¡Punto y aparte! -dijo ella.
- No, punto final -dijo él.
- ¡Maldita sea! No seas necio: ¡Es punto y aparte!
- ¡Estúpida! ¡Es punto final!
- ¡Pendejo impotente! ¡Es punto y aparte!
- ¡Ramera de mierda! ¡Es punto final!
- ¡Guarro eyaculador precoz, mayate nalga pronta! ¡Es punto y aparte! -grito desesperada.
Emputadisísisima sacó su pistola y le colocó un tiro en la frente, dio la media vuelta y se fue.
Capítulo transitorio y congruente sobre la vieja frase: "¡Yo tengo la última palabra!". [Punto y aparte, por aquello de no te entumas}.

- ¡Eureka! ¡Lo odio todo! - dijo encabronadísimo, mientras se jalaba los cabellos trenzados con ideas grandilocuentes.
Y Nada se cagó de risa.
Primer vericueto transitorio de la estupidez de la intelectualidad.
- ¡Eureka! ¡Lo odio todo! - dijo encabronadísimo, mientras se jalaba los cabellos trenzados con ideas grandilocuentes.
Nada se cagó de risa y se dio cuenta de su propia existencia dentro del todo.
Revancha dominguera y de mala fe del primer vericueto transitorio de la estupidez de la intelectualidad.

Se miró en el espejo, reconoció su pelo negro medio lacio y medio chino, sus labios regordetes y su nariz chueca, pero sobre todo sus ojos claros y tristes. Todo le importó poco y salió no sin antes ponerse su mejor sonrisa. Mientras su imagen encerrada en el espejo seguía llorando.
Última pisada sobre el piano, Mercurismo poético y profético de el Show debe continuar, mejor conocido como chingate a seguir viviendo.

- ¡Fantástico! -dijo Dios, fumándose un cigarro sobre la cama. Tranquilo se acercó a quien de espaldas dormitaba a su lado: el buen sexo suele cansar. Deseaba besar la espalda de su amante. Con cuidado levantó la sábana, pero estaba solo en la inmensidad de su lecho... Y se despertó agitado.
Delantal mágico del por qué de la divinidad de los sueños húmedos