Mis Libros

viernes, 15 de mayo de 2009

Perversión 12


Después de muchos años, por fin lo logró: Se murió de celos.
Lo entierro a las 2, en Los Cedros. Agradeceré su presencia.

Esquela con olor a chicle de un matrimonio feliz

Perversión 11


¡Ella sonrió como nunca a pesar de sus canas! Por fin estrenaba su primera dentadura postiza.

Privilegio Colgate de la tercera edad

martes, 7 de abril de 2009

Perversión 10


- ¿Es posible que haya tanto mal en mi? -preguntó tristísimo y meditabundo, con el rabo entre las patas.
- ¡Peor sería si hubiera tanto bien en ti! ¡Idiota!

Pergamino brevísimo sobre la bipolaridad del mal

Perversión9


Él abrió el cofre del tesoro, su tesoro, ese que había coleccionado mientras iba viviendo. Por un lado se podían encontrar amaneceres postergados, noches interminables, juegos aceptados, palabras entendidas y aquellas malinterpretadas, erecciones inconclusas y orgasmos inalcanzados, canciones incantadas, deseos, incongruencias e imposibilidades.
En una esquina del baúl, ella cual dulce esbozo de mil primaveras, le dijo con palabras certeras:
- ¿Por qué me has guardado en medio de tantas chingaderas?
Él encendiendo un cigarro, le miró tierno y oscuro, pero siempre lleno de deseo.
- Porque en estas chingaderas está todo lo que me mantiene vivo.

Fotografía añeja del vaso medio lleno o medio vacío de las vertidas opiniones líquidas

Perversión 8




Ella guardó silencio y lo dejó en la bolsa trasera de ese, su pantalón de mezclilla favorito. Y algo cambió, hablaba y hablaba de mil temas, opinaba y decía, catalogaba, señalaba e indicaba, y a veces, pasaba por silogismos, hipó, tesis y antítesis. Estaba tan ocupada en el mundo de las palabras que se le olvido todo lo demás: el mundo era oralidad, lexemas y gramemas.
Era tal su elocuencia que fue elogiada hasta por aquellos para los cuales las palabras eran todo en la vida. Y ella se sentía satisfecha tal cual era.
Un día, después de palabras gastadas y cansadas, decidió hacer su vida cotidiana, todo lo haría cantando: amaba las palabras, aún aquellas emotivas y sensibleras. Al abrir la secadora encontró sus pantalones, aquellos preferidos, entusiasmada comenzó a doblarlos, pero al arreglar las bolsa, pudo ver aquel viejo silencio guardado, ahora encogido, y se convirtió en mujer de palabra y media con un silencio encogido.



Fase de lavado automático, enjuagado y secado para entender la importancia del silencio. [Léanse las instrucciones antes de lavar por primera vez]

jueves, 12 de marzo de 2009

Liturgia 12:02


Querido psicólogo nunca visitado y estimado ausente de mi vida: Te escribo no para contarte aquello que tú y yo sabemos, hablar de soledades y vacíos sería redundar entre dos lamentablemente solos y abandonados. Tú abriendo las puertas de la percepción a las manías, los hábitos mal encausados y a la inconsciencia de la egolatría de tus pacientes; yo, por mi parte, he dejado la puerta abierta para cada uno de los entes que la pluma y las teclas de la computadora han creado. ¡Sí, dejados!, tú, irreconocible a tus pacientes locos apersonajados, y yo pacientemente olvidado e irreconocible de mis locos personajes. Te lo dije hablar de nosotros era redundar en la ausencia. Y estas líneas no tienen mayor motivo que ser las que te lleven al suicidio, y creeme no intentaré detenerte ni salvar las ideas para hacer un testamento. ¡No! Como libre pensador solicito tu suicidio, paupérrimo vendedor de traumas, agente escrudiñador de la mente y barricada del tren de los desvíos. ¿Quién te has creído para liberar los monstruos ocultos en la psique de tus pacientes? ¿Crees que el mundo es mejor contigo? ¡No te engañes! No lo hagas y sólo muérete, detective de cadáveres exquisitos. Parece que no lo entiendes, cada quien debe fomentar y alimentar sus desvaríos, verlos crecer y de plano, mantenerlos o exterminarlos. ¿No es la variedad la que anima al mundo? ¿Qué sería de ella sin la puta ninfómana, sin el asesino en series, sin el lunático, sin el desviado, el golpeado y el golpeador? ¿Qué sería del mundo sin las tramas encanjadas en el corazón de la locura? ¡Maldito seas, devorador de pecados! ¡Maldito hipócrita! ¿Quién te hace el salvador del mundo? ¿Quién? ¿Yo? Al menos me escudo en la pluma y el papel y experimento con los sin vida de mis fantasías, pero tú, experimentas con los seres vivos entre drogas y soliloquios de taburete. No eres la sombra ya del neurótico y el pesimista, el deseo de la paciente de ligueros y medias negras. No eres el vendolete de la heridas expuestas, de los muertos olvidados y el amargo sabor de la esquizofrenia exquista. ¡Pendejo! Te pido que te mueras: No se puede ser Dios y Diablo. Antes de acabar con tu vida, sólo una venia de tu parte exijo: rompe el estúpido espejo que nunca nos ha permitido olvidarnos.
PD. Es mentira que en el mundo de los locos el cuerdo es el rey. ¡Chíngate!

lunes, 23 de febrero de 2009

Perversión 7



Ella que no hablaba, no porque no pudiese, sino porque no quería, se encontró un suspiro cuando abrió los ojos esa mañana. Le pareció maravilloso ver como la luz se refractaba sobre su bello cuerpo saltarín, y le ponía de naranja, de violeta, o de verde.
- ¡Maravilloso! -dijo rompiendo en mil fragmentos su silencio, mientras intentaba rozarlo con sus manos tibias.
El suspiro al escuchar su voz se puso de color rojo, y al sentir su cercanía comenzó a sentir palpitaciones y sudoraciones: ¡estaba nerviosísimo!, tanto que suspiró y desapareció para siempre.

Bucólica parodia del instinto caníbal de sobrevivir a uno mismo

miércoles, 18 de febrero de 2009

Perversión 6


"Mientras sostenía su cuerpo sobre la cama, se dio cuenta de cuánto le amaba, que no tenía otra razón de existir, pero hoy, ya era demasiado tarde: ella se desangraba a chorros.
Se despertó y yacía desnudo sobre su cuerpo, teta con teta, vientre con vientre. Se levantó para ir al baño a mear. Antes de salir del cuarto, pudo ver al molusco de ocho miembros, pegado por el carmín violáceo que entintaba las sábanas. Reaccionó, los fantasmas ya no mean..."

Despertar del letargo insulso, ejercicio narrativo a cuatro dedos del poeta Jaime Del Castillo

Perversión 5





















"Él no sabía cómo explicarle, se retorcía los dedos, mientras escuchaba la conversación en silencio de su consciencia, podía escuchar el murmullo retraído de aquella parte pasada que deseaba olvidar, pero que de alguna manera seguía presente.
- ¡Qué bien te sienta esa pijama!
- ¿Cuál?
- La de aquella noche imperecedera en mi memoria, la negra.
- No lo creo.
- ¿Qué?
- Que siga en tu memoria.
- ¡Lo estás! Si te contara las veces que toque mi cuerpo con la esperanza de la textura de tus manos sobre el, o aquella vez en que me pensé sentado frente a ti charlando pláticas vacías, o cuando te enseñé mis nalgas, o ...
Él titubeo, y se perdía en la mirada de extrañada de aquella extraña, pero vieja conocida.
- ¡No te creo nada!
- Haces bien, ni yo me creí cuando pensé que el mundo podía ser de los dos, sólo de los dos.
Se levantó de la silla y con el cuchillo cortó por la mitad el mundo que estaba servido sobre la mesa, y sonriendo le extendió la mitad que le correspondía, y dio la media vuelta no sin antes regalarle una sonrisa.
Desde ese día la mitad del mundo es cáncer fulminante, y la otra mitad se debate entre la animalidad y la visión del futuro..."

Parábola sobre la felicidad virtual, y la promesa incumplida de un futuro promisorio

Perversión 4



Ella se calló, y lo sepultó en el más infernal silencio. Él, que nunca se permitió extrañarla, sacó los naipes y una botella de tequila almendrado, se sentó a jugar 21 con su amoroso desamor y su interminable afán de guerra, mientras el infierno ardía y la orquesta de demonios acompañaba a Tori Amos que feliz tocaba sobre el piano enjoy the silence.

Chambrita metafórica sobre la ausencia del ruido

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